Tu soñarás que ayer estabas con ella, lejos, en el sur, más al sur, en una casa que es nueva porque es propia del sueño, con paredes del color naranja vintage y muebles de colores cafés variados. Estarás en la parte de arriba, a ella no la vez en ninguna parte pero sabes que está allí, está presente. Como te dije, estarás en la parte de arriba con vista a la sala y el recibidor de la primer planta, justo en las escaleras. Sobre tus pies en el piso inferior saldrá la persona que los invito a los dos a quedarse la noche anterior: A ella y a ti.
Tú sabrás quien es esa persona en el sueño futuro de tu ayer pasado. Estará con una escoba, barriendo el polvo invisible en el piso que todavía no requiere ser limpiado. Estará de espaldas a ti sin percatarse que está siendo observada desde tu altura misma, Observarás más allá de lo visual, reconociendo la tensión de los hombros, la curvatura muy tenue pero reconocible de la espalda, ese cabello con tres semanas le calculas que no ha sido cuidado como sabes que lo hace.
Y escucharás, sí, en el sueño que vendrá, escucharás otros pasos, no vez de quienes son, pero se acercan, se asemejan a botas, de las industriales tipo Doctor Martin. Se acercan y tratas de ver con tus oídos, reconocer los sonidos para darle una imagen. A ella, con quien viniste al sur, no la vez por ningún lado, de una vez te digo, no la verás en el sueño futuro, no la sentirás, pero está presente. Solo sabrás que vinieron juntos. Y primero aparecerá la cabeza sin ningún cabello, después los hombres y la espalda ancha en una camisa negra ajustada, el pantalón de mezclilla y las botas, en efecto Doctor Martin. No sabe que estas arriba, como observador omnipresente, abre la puerta y sale sin despedirse de la otra persona que barre, que deja de hacer su afán y se pierde su vista hasta encontrar tu mirada….